Cuenta la leyenda que en la Capadoccia (aunque luego le hayan cambiado la ubicación) vivían aterrorizados por un gran dragón que asustaba a todos y
causaba daños entre la población y los animales.
Para tranquilizarlo, los habitantes acordaron dar al dragón una persona en sacrificio y para ello, todos los días se realizaba un sorteo en el que salía elegida la persona que debía ser entregada al dragón.





